Ke Buena Hidalgo

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DÍA DE LA CANDELARIA SE MUEVE ENTRE LA DEVOCIÓN Y TRADICIÓN

Divino niño, concédeme fe, esperanza y trabajo”, dice el estandarte de plástico pegado entre la vestimenta de acetato azul celeste brillante, acicalado de encajes con costuras blancas y plateadas, y sus pequeñas manos de arcilla.
Mide 10 centímetros, pero, la fe que hace obrar en las personas es tan grande como el cielo. Es un Niño Dios de cerámica que, apenas en la mañana, lo llevaron al puesto ambulante de doña Magdalena Vera Castelán para que lo vistiera del Santo Niño de las Maravillas.
Esta imagen, al igual que otras, será presentada hoy, Día de la Candelaria, en la iglesia de La Asunción, en el centro de Pachuca, para que el sacerdote la bendiga y continuar con la tradición católica de la presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén.
Sentada al fondo de su puesto, en el que hay todo tipo de accesorios para vestir niños de 60 hasta 4 centímetros de largo, doña Magdalena comenta que este arte lo comenzó hace 38 años.
A la par, en este tiempo, también le ha tocado escuchar cientos de milagros, principalmente en materia de salud, que los feligreses han pedido a sus niños y que les retribuyen vistiéndolos año con año de diferentes santos.
“Son muchas las historias, algunas increíbles de escuchar, que me ha confiado gente que trae a sus niños a vestir. Algunos de ellos ya son muy viejitos, pero que por ningún motivo los cambian, pues les tienen mucho cariño y sobre todo fe, pues les han concedido muchos milagros, por eso es que dicen que la fe y el mexicano siempre van de la mano”, indica doña Malena.
En una ocasión, agrega, “una señora llegó muy apresurada con su niño, envuelto en una cobija, y nos pidió en calidad de urgente que lo vistiéramos del Niño de los Milagros. Justo en ese momento estaban operando de un malestar muy difícil a uno de sus familiares… gracias a Dios el milagro se concedió y su familiar salió muy bien”.
Las vestimentas más solicitadas son de niño de las Maravillas, de las Palomas, Azucenas, Abundancia, Ropón, Sagrado Corazón de Jesús, Santiago Apostol y San Judas Tadeo. El precio de éstas varía de acuerdo con el tamaño; hay desde los 100 hasta 400 pesos ya con la vestimenta colocada.
Preocupada, Doña Malena asegura que el negocio ha ido disminuyendo en los últimos años. Antier, una clienta le comentó que el “padrecito” les dijo que no vistieran a los niños Dios, que los llevaran encuerados, pues de lo contrario no los bendeciría.
“Ya no respetan la tradición, primero dijeron que los niños deben de ir vestidos de blanco, luego que ya no, ahora los quieren desvestidos. Sin embargo, aquí lo que importa es la fe que genera en las personas y si les gusta vestirlos de determinado santo, nosotros lo hacemos”, añade.
A unos cuantos pasos de su negocio, ubicado en la plaza Constitución, frente al mercado 1 de Mayo, su hijo Faustino García Vera restaura niños Dios: “las averías más comunes que nos traen es porque se quiebran o se despostillan los deditos de las manos y los pies”.
Más que difícil, el trabajo de restaurador de figuras es laborioso, pues implica mucha paciencia y pericia, ya que se trabaja con pequeños detalles. Con 25 años de experiencia, indica que los precios por restauración van desde los 40 hasta 300 pesos, dependiendo el daño que tengan, pues le ha tocado que le lleven figuras en pedazos.
El 2 de febrero, Día de la Candelaria, se celebra a la virgen que lleva ese mismo nombre,y, desde hace 53 años, en la plaza Constitución se instala un pequeño mercado en el que se visten, restauran y arreglan a los niños Dios.

Fuente: Criterio Hidalgo

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